RTVV: recuerden, recuerden… el 5 de noviembre

   Remember, remember!
   The fifth of November,
   the gunpowder treason and plot;
   I know of no reason
   why the gunpowder treason
   should ever be forgot!

   Recuerden, recuerden!
   El 5 de noviembre,
   conspiración, pólvora y traición;
   no veo la demora
   y siempre es la hora
   para evocarla sin dilación!

(Versos tradicionales ingleses. Año 1870)

 

Martes, 5 de noviembre de 2013. Son entorno a las 19:40h, y en Nou, canal principal de la Radio Televisión de Valencia (RTVV), un locutor se hace eco del comunicado del Consell de la Comunidad Autónoma que anuncia el cierre de la cadena y, que la postre, supone la pérdida de su propio empleo.

Unos minutos más tarde, se inicia un informativo especial donde los trabajdores se plantan ante este anuncio, el plato de informativos de Nou no solo alberga a los tres presentadores habituales, en esta ocasión los periodistas están acompañados, arropados, por muchos de sus compañeros:

 

En una reacción tan respetable como admirable de los trabajadores, en una canal donde no siempre se ha podido decir lo mismo, éstos decidieron que ya no tenían nada más que perder, y tomaron el control empezando, por primera vez en mucho tiempo, por decir las cosas como son, por llamar las cosas por su nombre, por decir la verdad.

Pero, ¿cómo se ha llegado hasta aquí? ¿Por qué cierra una cadena de televisón pública que está citada como propia en el mismo estatut de autonomía de la propia comunidad? Por desgracia, es muy facil de explicar, es tan sencillo como claro de exponer; los mismos políticos que la cierran son quienes la han desfalcado, manipulado, maltratado, desprestigiado y, ahora, clausurado.

Aquí ningún político está libre de culpa, de ninguna ideología y de ningún partido. Todos han utilizado durante decadas los servicios públicos como sus gabinetes de prensa personales, como corralitos propios donde poder colocar amigos, parientes y demás compañeros ideológicos. Todos , cada uno en su ciudad, provincia o comunidad, han desvirtuado y maltratado un servicio público que debería ser esencial en este siglo XXI, el siglo de la comunicación, un servicio público que debería servir única y exclusivamente al pueblo, no a los dirigentes.

Grup RTVV
Grup RTVV

RTVV ha sufrido junto a Telemadrid, la otra gran televisión pública autonómica controlada por el Partido popular, un desvario increible, un proceso desvirtuador, tan absurdo a lo largo de los años, que si se analiza, parece tan absurdo que casi es increible. Multiplicación de la deuda son control, con gastos tan discutibles como los generados entorno a la F1 o las visitas del Papa; expasión sin control de una plantilla ya sobre dimensionada hasta límites incontrolables, sirviendo para colocar a dedo tanto a trabajadores como a directivos incompetentes e incapaces; y, lo que es más sangrante, una manipulación tan vasta y pueril, que hasta los telespectadores dejan de ver la televisión, y de escuchar la radio, que les deberían ser más cercanas.

En RTVV hay varios datos que asustan. Con la llegada al poder en Valencia del Partido Popular en 1995, la radioteñevisión valenciana arroja los siguientes datos: se pasa de una deuda de 32 millones a la actual de 1100 millones de euros y se pasa de una plantilla de 653 trabajadores a una de 1695, dato que contrasta con el gasto en producción externa de 2006, donde se llego a pagar un total de 56 millones de euros por trabajos de terceros. Pero lo que es más flagrante, entre los directivos que han pasado por la cadena en estos tiempos, podemos encontrar a tres imputados en la trama Gürtel y a un directivo imputado por acoso sexual dentro de la propia corporación. Increible, pero cierto.

Y todo explota, casualidades de la vida, un 5 de noviembre. En otra gran muestra de excelencia politica, cuando un tribunal tumba la chapuza de ERE con el que se quería reconducir la situación, el govern valenciano toma la decisión más facil, en lugar de arreglar, cerrar. En lugar de hacer las cosas bien, apostar a “a ver quien la tiene más larga”, lanzar un órdago tipo “para chulo, yo”. Una vez más, haciendo gala del dicho “que barato es ser político en España”, en lugar de asumir la responsabilidad y acatar una sentencia judicial, los politicos españoles se saltan su propio estado de derecho, y pegan fuego a la casa que primera han derruido y desprestigiado.

Canal Nou no ha mort
Canal Nou no ha mort

Que casualidad, un 5 de noviembre. Un día en el que los ingleses recuerdan La conspiración de la polvora, y que tras el nacimiento de la historia de V de Vendetta se ha tornado en un día de reivindicación ante el abuso de los poderosos. Casualidades de la vida, tenía que ser un 5 de noviembre donde la cuerda se tensará tanto, que explotase. Tenía que ser un 5 de noviembre, donde unos trabajadores, demasiado dóciles durante años, por fin se despertasen y luchasen por lo suyo, por el periodismo, por la libertad de información, por todas las libertades de todas y cada una de las personas.

La amenaza de cierre de RTVV no tiene que desembocar solo en la lucha de los trabajadores por su puesto de trabajo o de los valencianos por su propia radiotelevisión pública. No, basta ya. Ha llegado el momento de que los jovenes que abogamos por un periodismo nuevo, más claro, más justo y más abierto, reivindiquemos unos servicio públicos de información por y para el pueblo. Unos servicios públicos libres de subyugaciones políticas, unos servicios públicos independientes y justos. Y no solo en Valencia, si no que cada uno en nuestro territorio.

Y, ha sido un 5 de noviembre, cuando se ha encendido la mecha. Ha sido un 5 de noviembre, cuando la pólvora ha explotado. Ha sido un 5 de noviembre, cuando nos ha tocado recordar, nos ha tocado rememorar que hay que luchar para ganar, que hay que alzarse ante el poder corruptor y corruptor. Luchemos por nuestros ideales, no solo por nosotros, si no por nuestras hijas e hijos, por un futuro mejor.

“Nos dicen que recordemos los ideales, no al hombre, porque con un hombre se puede acabar. Pueden detenerle, pueden matarle, pueden olvidarle, pero 400 años más tarde los ideales pueden seguir cambiando el mundo”

Lander Arteaga Egiluz .::. lander@arteagaegiluz.com

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